Eneagrama y Gestalt

martes, abril 11, 2006

ORIGEN DEL ENEAGRAMA

El Eneagrama tiene una larga pero velada historia. Se cree que se originó en Afganistán, casi hace unos dos mil años; quizás en los primeros años de la influencia cristiana en Persia y luego se infiltró en los círculos musulmanes después de que esta religión invadiese Asia Central y el Subcontinente de India. Hasta el presente siglo ha permanecido estrictamente como una tradición oral y secreta sólo dada a conocer a los adeptos del sufismo.

Lo que en Occidente se conoce del Eneagrama tuvo su inicio con George Gurdjieff (Rusia, 1877), si bien no hay una descripción escrita de dicho trabajo. Posteriormente fue desarrollado por Oscar Ichazo, boliviano y fundador del Instituto Arica, estudioso del yoga, zen...quien desarrollo una aplicación al estudio psicológico del carácter.

A Oscar Ichazo se le atribuye el conocimiento del Eneagrama sufí en círculos académicos, primero en Chile, de donde es originario y luego en EEUU. Ichazo se educó en Bolivia y Perú y fue introducido en la tradición sufí del Eneagrama por un hombre cuyo nombre él prefirió no revelar. Algunos años después Ichazo atrajo la atención de algunos miembros de Esalen (California), entre las que se encontraban Claudio Naranjo, O`Leary, Helen Palmer y otros prestigiosos psiquiatras que actualmente enseñan dicho conocimiento.

El sistema del Eneagrama fue introducido por primera vez de manera publica en el Curso de Experiencias Religiosas realizado en 1971 en la Loyola University de Chicago y posteriormente en distintos seminarios y talleres por todo el planeta en los que se ha podido constatar experimentalmente la validez de este sistema. Según Riso, el actual Eneagrama no procede de una sola fuente y es un híbrido, una amalgama moderna proveniente de varias tradiciones de sabiduría antigua combinadas con la psicología moderna.

¿QUÉ ES EL ENEAGRAMA Y PARA QUÉ LO ESTUDIAMOS? LA PERSONALIDAD

El modelo del Eneagrama se aplica, en un sentido amplio, para delinear los procesos cosmológicos y el desarrollo de la conciencia humana. Se trata de un diagrama, de una estrella de nueve puntas, que puede ser utilizado para trazar el proceso de cualquier acontecimiento, desde su principio y a través de todas las etapas de progreso de dicho evento en el mundo material, pero nuestro enfoque es psicológico y está aplicado al estudio del carácter humano.
Este Eneagrama aplicado a la psicología moderna o Eneagrama de la Personalidad define los nueve tipos básicos de comportamiento que adoptamos durante nuestra vida; al identificar de forma muy cuidadosa y genuina el Eneatipo al que pertenece cada cual, lo que no es fácil en muchos casos dado que nuestra caparazón egótica es a veces enorme y durísima, podemos observar de forma maravillosamente individual y subjetiva las caracterizaciones y expresiones básicas de cada tipo de personalidad en cada uno de nosotros. Esto facilita determinar con toda claridad los mejores comportamientos que observamos y que podemos cultivar o "reforzar" así como demarcar las limitaciones y aspectos negativos que poseemos y que podemos aprender a controlar, evitar o flanquear en cada caso particular.
El análisis eneagramático muestra cuál es la forma en que cada tipo de personalidad percibe el mundo externo y explica su forma de reaccionar ante él; su forma de pensar, sus deseos, motivaciones, ambiciones y frustraciones más profundas; permite observar de forma sistemática las mejores expresiones de la virtud en cada tipología y de igual forma, retrata nuestros miedos, nuestras trampas mentales, nuestras compulsiones y comportamientos egóicos o pasiones.

Es un viaje de autoconocimiento.

La compulsión típica de una personalidad se experimenta como una fuerza básica que nos conduce como una fijación a reaccionar de manera irresistible especialmente cuando permanece escondida, sin reconocer por nosotros mismos.
Todo ello debido a ciertas pautas o mandatos asimilados e introyectados en nuestra infancia.
Es como la imposibilidad de llegar a ser lo que somos auténtica y verdaderamente.
El descubrimiento de esta compulsión supone una ruptura de la estrategia defensiva cuidadosamente escondida que una persona ha desarrollado para su propia seguridad y una existencia significativa.
Cuando esta fuerza o compulsión que nos dirige no ha sido enfrentada directamente tiene gran influencia en las decisiones que tomamos sobre los que tenemos o no que hacer y cómo pensar en nosotros mismos en relación con los demás.
Lo que se intenta no es salir de nuestro rasgo principal sino observarlo para combatir la automatización de nuestras vidas.
La verdad esencial que nos transmite el Eneagrama es que somos mucho más que nuestra personalidad. La personalidad no es más que las partes conocidas y condicionadas de una gama de capacidades mucho más amplia que todos poseemos. Más allá de las limitaciones de nuestra personalidad, cada uno existe como una basta categoría, en gran parte no reconocida, de Ser o Presencia, lo que se llama nuestra esencia[1].

Gran parte de nuestra capacidad de actuar como adultos integrados y maduros está determinada por lo bien que se han satisfecho necesidades concretas de desarrollo durante la primera infancia. Aquellas necesidades que no se satisficieron bien podrían considerarse “desajustes” que obstaculizan la capacidad para experimentar la integridad esencial. La tradición espiritual sugiere además que la personalidad se forma para compensar esos desajustes en nuestro desarrollo. La personalidad es como una escayola que protege un hueso fracturado. Es la coraza caracterológica de la Gestalt. Cuanto más grande sea esa escayola más polarizados estaremos. Cuando la escayola no se retira a tiempo, esta limita gravemente el uso de la extremidad. Nadie ha salido de la infancia sin una cierta necesidad de ocultarse o aislarse para protegerse de las heridas. Corresponde a cada uno de nosotros volver a ese punto de dolor para recuperar nuestra totalidad.

Según Riso[2] el objetivo del estudio del Eneagrama sería “experimentar nuestra esencia”. Lo que hemos de aprender es a dejar de huir de nosotros mismos. Cuando nos vemos tal como somos , nuestra verdad y nuestra falsedad, comenzamos el proceso de desaprender el hábito de abandonarnos y de vivir inmersos en ilusiones , reacciones y defensas. Una vez que comenzamos a ver los motivos, por qué nos hemos abandonado y hemos dejado el momento, esos motivos pierden razón de ser. Comprender nuestro tipo de personalidad nos sirve para percibir esos “motivos”. Cuando dejamos de intentar ser quienes no somos surge nuestra verdadera naturaleza: “observarnos y dejarnos marchar” y dejamos de obstaculizar nuestro desarrollo: dejamos de defender un determinado tipo de autodefinición. No necesitamos aprender nada nuevo ni añadir nada para ser nuestra verdadera naturaleza. El progreso espiritual supone ver lo que tenemos ante las narices, en realidad lo que hay bajo las capas de la personalidad. El trabajo espiritual es, por tanto, cuestión de desprenderse, de soltar, de liberarnos y no de añadir nada a lo que ya hay. Es el fluir, tomado de la tradición oriental, del que habla la Gestalt.
Para Perls y el enfoque gestáltico, el neurótico utiliza sus mecanismos de defensa para descontactarse del sí mismo y del entorno. El neurótico es aquel que pretende ser el que no es, y el camino hacia la salud en Gestalt sería exactamente el mismo que nos propone el eneagrama.
Judith Searle, en su artículo titulado “El hueco oscuro del Eneagrama”[3], plantea que el hueco al fondo del Eneagrama representa el vacío, un vacío entendido como la "angustia existencial","el silencio","el abismo", "la noche oscura del alma","el cero absoluto","la muerte"... Tan aterrador es este vacío que cada uno de nosotros tiene que inventar una manera de negarlo, inventándonos una identidad, una forma de Ser provisional para oponerse a la Nada.

Destilando de sus esencias, las posibles defensas contra el espectro de la inexistencia son limitadas; son nueve:

El 1 dice, "Si yo puedo hacer todo mi entorno y a mí mismo, perfectos, quizá estaré seguro".
El 2 dice, "Si yo puedo hacer a otros amarme y depender de mí, quizá estaré seguro".
El 3 dice, "Si yo puedo establecer una imagen pública de mí como una persona exitosa, quizá estaré seguro".
El 4 dice, "Si yo puedo ser amigo de la oscuridad y llegar a conocer mi propio dolor, quizá estaré seguro".

El 5 dice, "Si yo puedo guardar mi mente enfocada en asir las complejidades del mundo, quizá estaré seguro".
El 6 dice, "Si yo puedo mantenerme alerta a todos los peligros posibles y hallo aliados confiables, quizá estaré seguro".
El 7 dice, "Si yo puedo distraerme con el placer y evitar pensamientos amenazantes, quizá estaré seguro".
El 8 dice, "Si yo puedo intimidar y dominar a los demás, quizá estaré seguro".
El 9 dice, "Si yo puedo guardar a una mente abierta a todas las posibles estrategias, quizá estaré seguro".

Dado el enorme poder de este instrumento, la IEA, Asociación Internacional de Eneagrama ha propuesto un código de ética para su utilización[4]. Queremos resaltar que bajo nuestro punto de vista no es lícito utilizar el Eneagrama para manipular, controlar, clasificar, estereotipar, discriminar, seleccionar, etc. a las personas. El conocimiento del Eneagrama debe ser un camino personal, y su impacto en las personas es tal, que se debe permitir a cada uno conocer, si así lo desea, su tipo. Como dice el citado código: “El Eneagrama no nos dice nada significativo acerca de la historia de las personas o la calidad de su carácter, inteligencia o talentos. Las personas son más que su tipo”. En último término el Eneagrama nos ayudará a comprender mejor a los demás, a no rechazarlos ni juzgarlos.
[1] Richard Riso. La Sabiduría del Eneagrama pg. 37, pg 44. Ver bibliografía.
[2] La Sabiduría del Eneagrama pg. 389.
[3] www.isabelsalama.com/ El%20Hueco%20Oscuro%20del%20Eneagrama.htm - 37k
[4] Se puede ver un extracto y alusión al original en: www.personarte.com.

LAS TRIADAS: INSTINTO, SENTIMIENTO Y PENSAMIENTO

Podemos dividir los 9 Eneatipos en Tríadas. Las tríadas son importantes en el trabajo de transformación porque especifican dónde está nuestro principal desequilibrio; representan los tres principales grupos de problemas y defensas del ego, y revelan las principales maneras en que contraemos nuestra percepción y nos limitamos.

Cada una de estas tríadas representa una gama de capacidades o funciones esenciales que se han bloqueado o distorsionado. La personalidad, entonces, trata de llenar los huecos donde se ha bloqueado o distorsionado nuestra esencia, y la tríada donde está nuestro tipo indica dónde actúan con más fuerza las constricciones a nuestra esencia y el relleno artificial de nuestra personalidad. Paradójicamente, si alguien está en la tríada del pensamiento no significa que sea más inteligente que los demás, al contrario, es el componente de la psique menos capaz de funcionar libremente.


La tríada del Instinto: Ocho, Nueve y Uno
Interés/ Preocupación: resistencia y control del entorno (creando límites para el yo basados en tensiones físicas).
Problemas de: agresividad y represión.
Sentimiento soterrado: bajo las defensas del ego llevan muchísima ira. Cuando el peso
Les interesa resistirse a los aspectos del presente: hablamos de personalidades viscerales o impulsivas.

*Direcciones de la huída en la tríada del Instinto
8-Energía dirigida hacia fuera.
9-Energía dirigida contra las amenazas. Energía dirigida hacia adentro. Hacia el entorno. “internas” y externas.
1-Contra los impulsos interiores


La tríada del Sentimiento: Dos, Tres y Cuatro
Interés/ Preocupación: interesados en su imagen. Amor al falso yo.
Problemas de: identidad y hostilidad. Creen que las historias sobre ellos y sus supuestas cualidades son su verdadera identidad.
Sentimiento soterrado: bajo las defensas del ego llevan muchísima vergüenza..
Cuando el pasado y los sentimientos tienen mayor consideración a la hora de tomar decisiones hablamos de personalidades emocionales.
*Direcciones de la huída en la tríada de sentimiento
2-Imagen propia presentada
3-exteriormente a los demás. a sí mismo y a los demás.
4-interiormente a sí mismo.

La tríada del Pensamiento: Cinco, Seis y Siete
Interés/ Preocupación: estrategias y creencias.
Problemas de: inseguridad y ansiedad.
Sentimiento soterrado: bajo las defensas del ego llevan muchísimo miedo.
En el caso en que el futuro y las consecuencias de la conducta predominan a la hora de tomar decisiones estaríamos ante personalidades de tipo intelectual o racional.
*Direcciones de la huída en la tríada del pensamiento
5-Huída hacia afurera por miedo Huída hacia dentro para eludir
6-Huída hacia adentro
7-aspectos del mundo interior. amenazas externas y hacia fuera por miedo a aspectos del mundo exterior para eludir miedos internos


Eneagrama y emoción predominante asociada

Rabia : Personas que funcionan con el manejo de la rabia
8 Asertivo
9 Pacificador
1 Perfeccionista

Melancolía : personas que se dejan afectar por sus sentimientos
2 Ayudador
3 Conseguidor
4 Romántico

Miedo : personas que manejan intelectualmente el miedo
5 Observador
6 Cuestionador
7 Aventurero

LA ESTRUCTURA DEL ENEAGRAMA. UN SISTEMA DINÁMICO.



Según Riso el Eneagrama no es vago. Nos puede servir para concretar y personalizar nuestra comprensión mediante un conjunto de distinciones más sutiles que los nueve tipos básicos. Cada tipo tiene dos “alas” y tres “variantes instintivas” (auto conservación, social y sexual). Además el Eneagrama muestra el modo en que nos desarrollamos mediante los “niveles de desarrollo” y las “direcciones de integración y desintegración”.

LAS ALAS

Dado que los nueve tipos están dispuestos alrededor de un círculo, sea cual sea nuestro tipo básico, tendrá un tipo a cada lado. Uno de estos tipos será nuestra ala. El ala modifica al tipo básico, se mezcla con él y destaca ciertas tendencias.

Para Claudio Naranjo los puntos que aparecen en los lados del Tres, el Seis y el Nueve, son variantes de las personalidades centrales. En este sentido explica las alas en función de las tríadas. Las alas del triángulo representan una versión exteriorizada e interiorizada de las preocupaciones básicas, y en terapia la predisposición fundamental surgirá a medida que avance la curación.


LOS NIVELES DE DESARROLLO

Mientras el Eneagrama describe las características de los tipos, los niveles miden el grado de crecimiento o deterioro dentro de cada tipo, indicando los temas prioritarios que deben atenderse en caso de interesar un trabajo interior.El tipo básico es siempre el mismo, el nivel en que actuamos fluctúa continuamente. Estos cambios, que pueden ser radicales en un tiempo mínimo, no quiere decir que cambiemos de personalidad sólo nos movemos por su escala de niveles.

DIRECCIONES DE INTEGRACIÓN Y DESINTEGRACIÓN

Los dos recorridos denominan "Recorrido de Desarrollo" y "Recorrido de Declinación" y ambos nos señalan rutas perfectamente predecibles acerca de cómo se comporta cada tipología, ya sea en un estado de balance, armonía y crecimiento personal (desarrollo o transformación) ó en una situación desarmónica o de estrés (declinación o compulsión).
La Dirección de Desarrollo (que va siguiendo los puntos 3-6-9 y 8-2-4-1-7-5 de izquierda a derecha en cada una de las dos figuras) va "contra la corriente" de lo que cada personalidad "no cultivada" acostumbra hacer de forma típica en la experiencia cotidiana y lo dirige en lo que llamanos "dirección efectiva" o de "transformación" personal. En esta vía es frecuente observar expresiones de las virtudes innatas de cada Eneatipo presente en cada etapa del recorrido.
Al contrario, la Dirección de Declinación (3-9-6 y 8-5-7-1-4-2) define el viaje, usualmente compulsivo, bajo las condiciones de estrés de la vida diaria, en la forma de comportamiento habitual del Eneatipo "no cultivado", lo que se conoce como la "dirección inefectiva" o de "compulsion". En esta ruta es frecuente observar expresiones de las pasiones innatas de cada Eneatipo expresado o "visitado" durante el recorrido.
La figura representa la dirección de desintegración.

DESCRIPCIÓN GENERAL DE CADA ENEATIPO


1) El Perfeccionista

Se gana el amor de otros siendo perfecto. Le preocupa hacerto todo bien. Se pone el listón más alto. E propone encontrar una plataforma ética sobre la cual construir la propia vida. Piensa en términos de “debería”, “debo” y “tengo que” (deberíamos tener una relación perfecta, debemos tener un expediente intachable en el trabajo, etc.). En su aspecto positivo, el compromiso con lo bueno guía hacia el progreso; como método de autodefensa, los UNO suelen sentirse moralmente superiores porque no dejan de encontrar los fallos ajenos.

Centro de Atención

Busca la perfección. Evita el error y el mal.
Meticuloso. Elevado carácter moral.
Piensa bien. “Debería, debo y tengo que”.
Hace lo correcto. Enfatiza las virtudes prácticas: trabajo, frugalidad, honradez y esfuerzo.
Procura ser bueno. Severa crítica interna. Voz interior que juzga.
Una carga de trabajo compulsivo puede bloquear los sentimientos inaceptables.
Ira que nace de las necesidades insatisfechas. La Abnegación genera resentimiento. Es incapaz de percibir la propia ira (“hoy tengo muchas energías”).
Tiene dificultades para tomar decisiones. Teme cometer un error.
Esta forma de emplear la atención asegura una vida ética y moral. También puede conducir a:
- Pensamiento extremista: bien o mal, blanco o negro. Sin grises.
- Elevada capacidad de crítica. Intuición sobre lo perfectas que podrían ser las cosas.

2) El Altruista

Se asegura el amor de los demás ofreciendo ayuda. Maneja las vidas de los demás. Apoya y complace a los íntimos. Representa el poder detrás del trono. Surgen diferentes aspectos del ser para satisfacer las necesidades ajenas: un ser para el equipo, un ser para el jefe, muchos seres para la vida privada. En su aspecto positivo, esta entrega es altruista y generosa. Como gesto de defensa, el hecho de dar apunta a conseguir algo a cambio.

Centro de Atención

Anhela conseguir aprobación. Se adapta para complacer a otros. Evita las propias necesidades.
Se enorgullece de sentirse necesitado. Desea ser fundamental en la vida de los demás, indispensable.
Tiene la sensación de contar con muchos seres diferentes para satisfacer las necesidades de los demás.
Confunde los diferentes seres: “¿Cuál de ellos soy realmente yo?”.
No le resulta sencillo reconocer las propias necesidades. Éstas se satisfacen ayudando a otras personas.
Desea libertad. Se siente confinado por el apoyo brindado a los demás.
Altera su presentación personal para satisfacer las necesidades de otros. Esta forma de manejar la atención puede derivar en:
- Conexiones emocionales de empatía, o
- Adaptación a los deseos de otros como forma de ganar o detener su amor.

3) El Ejecutante

Voluntad de ganarse el amor de otras personas a través de los logros y la imagen. Actividades compartidas con la familia. Alto grado de eficiencia en el trabajo. Gran interés por la posición que ocupa. Deseo de ser el primero, de guiar, de ser visto. Intención de dar una imagen impresionante. El trabajo es el área de interés; Los sentimientos se anulan mientras se trabaja. En su aspecto positivo, la tendencia a ejecutar produce un liderazgo efectivo. Como medio de defensa, la imagen se adapta a fin de conseguir el éxito personal.

Centro de Atención

Logros, productividad y ejecución. Objetivos, tareas y resultados.
Competencia y eficiencia. Evitar el fracaso.
Poco acceso a la vida emocional. El corazón está en el trabajo.
Pensamiento convergente. Una mente polifacética centrada en un único producto u objetivo.
“Soy lo que hago”. Confusión entre el ser verdadero y el trabajo o función desempeñados.
Aprende a “actuar” sentimientos. Asume el aspecto correspondiente y se aprende las líneas.
Camaleón. Cambia de papel y modifica su imagen.
Esta forma de prestar atención puede maximizar el éxito. También conduce a:
- Engaño de sí mismo. Comienza a asumir como real la imagen que ofrece al público.

4) El Romántico

Anhelo de amor a la distancia y decepción cuando el amor está cerca y al alcance de la mano: “Estábamos conectados, pero ahora algo ha cambiado”, “Lo conseguimos una vez; ¿qué ha sucedido?” Búsqueda eterna de la conexión sentimental: atracción, odio, drama, dolor. Estilos de vida elegantes, presentación única, carrera notoria, propuestas comerciales creativas. En su aspecto positivo, la búsqueda de la pasión conduce a la profundización de los sentimientos. Como una postura, su dramático talante convierte a los CUATRO en seres demasiado remilgados para la vida cotidiana.

Centro de Atención

Desea lo inasequible, lo lejano y lo difícil de conseguir. Evita lo ordinario.
El talante, los modales, el lujo y el buen gusto ocultan una baja autoestima.
Atracción por la melancolía. El sabor del anhelo.
Desdén por la vida común, la “chatedad de los sentimientos ordinarios”.
Amplifica la vida cotidiana a través de la pérdida, la fantasía, la conexión artística y las artes dramáticas. El CUATRO es el rey o la reina de la actuación.
Relaciones de “tira y afloja”. Desea lo que le falta, y lo rechaza cuando vuelve a estar disponible. Esta atención variable refleja:
- La sensación de abandono y pérdida, pero también se presta a:
- Sensibilidad y profundidad emocional. Capacidad para apoyar a otros durante momentos de dolor o de crisis.


5) El Observador

Distanciamiento del amor y de la emoción intensa. Necesidad de privacidad para descubrir los propios sentimientos. Se separan de las demás personas en público y son más emotivos cuando se encuentran a solas. Los CINCO gustan de los entornos de trabajo protegidos, la ausencia de interrupciones, el contacto limitado y los planes anunciados con anticipación. En su aspecto positivo, la postura distante deriva en un análisis confiable y claro. Como estrategia psicológica, el distanciamiento minimiza el contacto.

Centro de Atención

Busca la privacidad y no involucrarse.
Almacena saber y lo esencial para sobrevivir. Evita el vacío.
Se ajusta el cinturón para mantener la independencia. Sale adelante con menos.
Valora el control emocional. Siente predilección por los eventos estructurados y los planes conocidos con anticipación. Desea disponer de tiempo.
Crea compartimentos. Mantiene las secciones de la vida separadas entre sí. Dispone de espacios de tiempo predeterminados para los eventos emocionales fuertes.
El poder de saber. Sistemas analíticos e información especial. Desea conocer la clave del funcionamiento del mundo. Conjeturas acerca de los sentimientos.
Confusión entre el distanciamiento espiritual y la necesidad de alejarse del dolor emocional.
El CINCO contempla la vida desde el punto de vista de un observador a la distancia. Esta forma de prestar atención puede derivar en:
- Sensación de alejamiento de los eventos de la propia vida.
- Capacidad para mantener un punto de vista distante que no resulte afectado por el miedo o el deseo.

6) El Soldado

Cuestionamiento del amor y de un futuro prometedor. Temor a creer y ser traicionado: ¿Todavía me quieres? ¿Prosperará mi trabajo? ¿Es esto verdad? ¿Debería dudar? Leales en el amor, los Soldados se vuelcan en sus íntimos para que les alienten. Por desconfiar de la autoridad cuestionan su trabajo. Bien empleada, la mente cuestionadota produce claridad de propósito. Como actitud de vida, la duda interior interfiere con el progreso.
Centro de Atención

Aplazamiento. Pensar en lugar de hacer. Evitar la acción.
Grandes metas, por o general inacabadas.
La ansiedad alcanza picos máximos con el éxito. Triunfar equivale a exponerse a fuerzas hostiles.
Amnesia sobre el éxito y el placer.
Problemas con la autoridad. Sometimiento o sublevación contra ella.
Sospechas sobre las motivaciones ajenas, en especial las de la autoridad.
Identificación con las causas de los más débiles. Liderazgo de la oposición.
Miedo a reconocer la propia ira, y temor a la ira de los demás.
Escepticismo y duda. “Mente dubitativa” budista.
“Si, pero...”, o “Esto puede no funcionar”.
Análisis del entorno en busca de claves que expliquen la sensación de amenaza interna.
Esta forma de prestar atención confirmará que:
- El mundo es un lugar amenazador, pero asimismo conduce a:
- Reconocer las motivaciones y los planes ocultos que influyen en las relaciones.

7) El Epicúreo

Capacidad para amar y ser bien considerado. Deseo de que los proyectos se concreten. El amor y el trabajo deberían ser aventuras. Anhelo de llevar una vida fabulosa. La mejor parte del amor es la atracción inicial. La mejor parte del trabajo, una idea brillante. Expresión de ideas, planificación, opciones. Un futuro positivo, una carrera excitante. En su aspecto positivo, el punto de vista aventurero transmite su entusiasmo a los demás. Como táctica personal, la atracción por el placer es una forma de escapar del dolor.

Centro de Atención

Estimulación. Nuevas e interesantes cosas para hacer. Desea permanecer en lo más alto. Evita el dolor.
Mantiene múltiples opciones. Limita el compromiso a un único curso de acción. Teme a las limitaciones.
Reemplaza los sentimientos profundos o dolorosos por una alternativa placentera. Escapa hacia el placer mental. Habla, planifica e intelectualiza.
Utiliza el encanto como primera línea de defensa. Teme a los tipos de personalidad que se inclinan por el contacto amigable por las personas. Evita el conflicto. Se aleja de los problemas.
Una forma de prestar atención que se basa en la información y la sistematiza para que los compromisos lleguen con excusas y opciones. Este estilo de atención puede derivar en:
- Evasión racionalizada de una dificultad o compromiso limitante.
- Capacidad para encontrar conexiones, paralelismos y concordancias inusuales. Talento para la síntesis no lineal de información.

8) El Jefe

Expresión del amor a través de la protección y el poder. Preferencia por la verdad que surge de una discusión. Ansia de contacto. En paz con la ira. Defensa de los suyos. Voluntad de asegurar su refugio el trabajo. Al ascender a posiciones de control y autoridad, los OCHO establecen las reglas en la vida amorosa y laboral. En su aspecto positivo, la postura de “hacerse cargo” crea líderes que utilizan sabiamente su poder. Como postura deponer, la mejor defensa en una buena ofensa.

Centro de Atención

· Controla las posesiones y el espacio personal.
· Le preocupan la justicia y el poder. Evita la debilidad.
· Da una imagen exagerada de sí mismo: demasiado fuerte, demasiado intensa.
· Control impulsivo. Necesita marcar límites.
· Tiene dificultades para reconocer las necesidades de dependencia y las emociones menos intensas.
· Cuestiones de límite. Debe aprender a diferenciar la defensa personal de la agresión.
· Niega otros puntos de vista a favor de “la verdad”. Confunde la verdad objetiva con una opinión subjetiva que favorece sus propios planes.
· Un estilo de atención “a todo o nada” que tiende a ver los extremos de una situación. Las personas parecen ser justas o injustas, guerreros o cobardes, sin término medio. Esta clase de atención puede derivar en:
- Una negación inconsciente de las debilidades personales.
- La ejercitación de la propia fuerza al servicio de los demás.

9) El Mediador


Fusión con sus seres queridos, flexibilización de límites. Aprobación de los puntos de vista ajenos. Tendencia a volverse testarudo en lugar de enfadarse. Voluntad de ser neutral: “no he dicho que no, pero me parece que no estoy de acuerdo contigo”. Capacidad para relacionarse con todos los puntos de vista de una discusión, lo cual desbarata sus propios planes. “Sí” significa: “si, estoy reflexionando sobre tu opinión”. “Quizá”, posiblemente, quiere decir “no”. En su aspecto positivo, el hábito de fundirse con los demás ofrece un apoyo genuino. Como medida de protección adoptar muchos puntos de vista impide el compromiso con alguno de ellos.

Centro de Atención

Reemplaza las necesidades esenciales por sustitutos innecesarios.
Se reconforta con placeres innecesarios. Evita el conflicto.
Muestra una gran ambivalencia en cuanto a las decisiones personales. “¿Estoy de acuerdo o no?. Ve todas las caras de una cuestión. Las decisiones resultan sencillas cuando no tienen componentes personales; por ejemplo, las acciones de emergencia o las opiniones políticas.
Pospone el cambio repitiendo soluciones conocidas. Actúa por hábito. Ritualismo. Hay mucho tiempo; puede esperar hasta mañana.
Tiene dificultades para iniciar el cambio. Le resulta más sencillo saber lo que no se desea que lo que sí se quiere.
No puede decir que no. Le cuesta separarse, ser el que se marcha.
Disminuye la energía física y la ira. Desvía la energía hacia trivialidades. Retrasa el tiempo de reacción para la ira. Agresión pasiva. Ira equivale a separación.
Controla a través de la testarudez. No hace nada. Espera. Controla mediante el uso del tiempo. Prefiere esperar más.
Presta atención a los planes de otras personas, lo cual deriva en:
- Dificultad para adoptar una posición personal, aunque también desarrolla:
- La capacidad para reconocer y apoyar lo que resulta esencial en las vidas ajenas.

EL MIEDO BÁSICO DE LOS TIPOS

EL DESEO BÁSICO Y SUS DISTORSIÓNES

EL MENSAJE DEL SUPERYO

Tipo 1: Vales o eres bueno si haces lo correcto.

Tipo 2: Vales o estás bien si eres amado por los demás y eres amigo de ellos

Tipo 3: Vales o estás bien si tienes éxito y los demás piensan bien de ti.

Tipo 4: Vales o estás bien si eres fiel a ti mismo.

Tipo 5: Vales o estás bien si eres experto en algo.

Tipo 6: Vales o estás bien si haces lo que se espera de ti.

Tipo 7: Vales o estás bien si obtienes lo que necesitas.

Tipo 8: Vales o estás bien si eres fuerte y estás al mando de la situación.

Tipo 9: Vales o estás bien mientras los que te rodean sean buenos y estén bien.

EXTROVESIÓN INTROVERSIÓN CENTROVERSIÓN

Clásicamente los individuos pueden ser considerados dentro de un continuo que va desde la introversión a la extroversión.
Llamamos personas extrovertidas a aquellas que tienen en cuenta en primer lugar el entorno y las personas que le rodean; es decir el mundo externo.
Los introvertidos son aquellos que dan prioridad a su propio mundo interno.
Aquellos que no están claramente definidos por las polaridades anteriores pueden denominarse centrovertidos.

Como resultado de la aplicación de los criterios antes expuestos cabe considerar nueve tipos de personalidad:

Visceral extrovertido (asertivo). EL numero 8 en el gráfico
Visceral centrovertido (pacificador). Numero 9
Visceral introvertido (perfeccionista). Numero 1
Emocional extrovertido (ayudador). Numero 2
Emocional centrovertido (seductor). Numero 3
Emocional introvertido (romántico). Numero 4
Intelectual introvertido (Observador). Numero 5
Intelectual centrovertido (Cuestionador). Numero 6
Intelectual extrovertido (Aventurero). Numero 7

LOS MECANISMOS DE DEFENSA UTILIZADOS POR LOS DIFERENTES ENEATIPOS

ENEATIPO I
La formación reactiva:
es el encubrimiento de una cosa con la contraria y la distracción de la conciencia de ciertos impulsos mediante actividades contrarias.

Aunque no sea exactamente una cuestión de que la acción moralmente aprobada sirva para distraer a la persona de la conciencia de sexualidad y rebeldía airada, podemos afirmar que es la intención (la disposición a la acción) lo que cumple la función de reprimir emociones.

Podemos decir que la formación reactiva subyace y es también el funcionamiento mental por el que la energía psicológica de la ira se transforma en impulsividad obsesiva. Por otro lado, la formación reactiva puede considerarse como el proceso que marca la transformación de la gula en ira. La ira no es sólo una cuestión de represión de las necesidades orales pasivas, sino una transformación, un modo alternativo de satisfacer la propia necesidad de amor subyacente, pero no mediante una regresión hedonista, sino mediante una progresión antihedonista hacia un autocontrol prematuro y un aumento de la tolerancia ante la frustración.

De acuerdo con esto la formación reactiva tanto genera ira como supone una defensa contra su reconocimiento, además de constituir el mecanismo subyacente al perfeccionismo, la moralidad, etc.

ENEATIPO II
Represión:
es un mecanismo defensivo por el que se impide que la representación ideacional de los impulsos se vuelva consciente. Esta eliminación selectiva, que aparta de la conciencia el aspecto cognitivo de la experiencia del deseo implica una situación en que la persona responde en función de sus impulsos, pero sin reconocimiento de los mismos, lo que contribuye a una actitud de irresponsabilidad y a dar una impresión de falsedad. La represión es un “ no querer saber” inconsciente, esto sólo puede conseguirse con un cierto embotamiento del intelecto, una perdida de claridad que va acompañada de una desvalorización de la esfera cognitiva. Esto explica la característica emocional de este eneatipo.

Igual que existe un mecanismo de intelectualización que sirve para distanciarse de los propios sentimientos, podemos decir que existe una emocionalización que facilita el proceso de distraer la atención de la conciencia de necesidad o, más exactamente, de la representación intelectual del instinto.

Hay también una impulsividad característica, un empujar en las relaciones interpersonales, una impaciente necesidad de satisfacción y una incapacidad infantil de aplazar la gratificación.

Hablar de represión de la necesidad es prácticamente equivalente a hablar de represión de la atmósfera psicológica de la envidia, podemos en este caso entender el orgullo como una transformación de envidia mediante la acción conjunta de la represión y de la emocionalidad histriónica. En el carácter orgulloso e histriónico no hay nada tan evitado como la sed de amor y el sentimiento de no ser digno de merecerlo, tan característico de la envidia. Así, podemos decir que mediante una combinación de represión y de emocionalidad histriónica la envidia se transforma en orgullo y el necesitar la simpatía, afecto o apoyo emocional de los demás en la dedicación a los demás.

ENEATIPO III
El mecanismo central de este eneatipo es la identificación con una autoimagen ideal construida como respuesta a las expectativas de los demás, de modo que podemos suponer que desde muy temprana edad esto implicó una identificación con los deseos, valores y comportamientos de los padres.

La identificación es definida como un proceso por el cuál la persona adopta la característica de otro, transformándose, hasta cierto punto, según un modelo externo.

Además de este mecanismo también utiliza la negación: aquel por el cuál se declara que eso no es así (anticipándose a que alguien se dé cuenta de que sí lo es). Esto esta estrechamente relacionado con el mantenimiento de la autoimagen y es, claro está, una expresión directa del engaño.

ENEATIPO IV
La introyección: la mala autoimagen que tiene el tipo IV es la expresión directa de haber introyectado un padre o madre que se rechazaba a sí mismo, y que del odio a sí mismo que implica dicho introyecto resulta una necesidad envidiosa de aprobación externa y de amor, como necesidad de compensar la incapacidad de amarse a sí mismo.
En la introyección según Freud el individuo reacciona ante la pérdida de amor volviéndose como el amado (como si dijera al amado muerto: “no te necesito, ahora te llevo dentro de mí”).

Ferenczi y Freud inciden en la idea de introducir en sí mismo un “buen objeto”, Melanie Klein resaltó por su parte la importancia de los malos introyectos. Es como si la persona, impulsada por una ansia de amor excesiva, quisiera llevar una figura parental dentro de sí a toda costa (es decir, “masoquistamente”).

El tipo IV internaliza el rechazo parental o introyecta un padre o madre no amoroso, de modo que introduce en su psique una constelación de rasgos que varían desde un mal concepto de sí mismo a la búsqueda de una distinción especial, contrayendo un sufrimiento crónico y una dependencia (compensatoria) del reconocimiento externo.

Aunque Melanie Klein da mucha importancia a la proyección en el mecanismo de la envidia el proceso por el cual en el eneatipo IV “la familiaridad engendra desprecio” (y por el cual lo disponible nunca es tan deseable como lo no disponible) es más como un “contagio” en que la autodenigración se extiende a aquellos que, por intimidad, han llegado a participar de algún modo de la “calidad de uno mismo”.

En esta situación no se produce negación de las características personales, sino la manifestación del hecho de que en las personalidades más dependientes el sentimiento de “yo” ( que nunca es fijo sino que es, como propuso Perls, una función identificativa) parece extenderse al mundo de las relaciones íntimas.

Destaca también en este eneatipo el mecanismo de la retroflexión: en donde la ira generada como consecuencia de la frustración es dirigida no sólo a la fuente externa de frustración (y al frustrador original de la propia vida), sino, a causa de la introyección, a uno mismo.

Además en este eneatipo también podemos hablar del mecanismo de la represión.
La actitud mas evitada de este eneatipo es la de superioridad exigente, tan natural en el tipo I. En consecuencia, en este eneatipo la introyección hace posible que la persona transforme la superioridad en inferioridad, al adoptar la estrategia masoquista en las relaciones interpersonales. Es como si el introyecto fuera, una piedra atada al pie de la persona para asegura que se hunde, al tiempo que mantienen una posición de necesidad y evitación de una superioridad que pudo haber sido disfuncional en el proceso de adaptación de la primera niñez. La exigencia sigue presente, pero el sentido de justicia al exigir se transformará en ese tránsito asociando la reclamación con la culpa, lo que perpetuará la posición de inferioridad.

Por este motivo en este eneatipo se ve no sólo la represión de una emoción (la ira), sino su transformación en la siguiente (la envidia). Porque en la envidia, por intensificación de las ansias orales, el individuo busca satisfacer las mismas necesidades que en la perspectiva del tipo I se satisfacen mediante la exigencia asertiva.

ENEATIPO V
Aislamiento:
parece haber alguna relación entre el aislamiento interpersonal y el mecanismo de defensa llamado aislamiento en el psicoanálisis, es decir, entre la interrupción de la relación con los demás y la interrupción de la relación con uno mismo o con la representación de los otros en el propio mundo interno.

El aislamiento es el núcleo de carácter del tipo V por el hecho de que el característico desapego tanto de la gente como del mundo en general (incluyendo el propio cuerpo) ocurre por la inactivación de los sentimientos y corresponde también a una evitación de la situación en que normalmente surgen éstos: una interrupción del curso de la vida al servicio de la evitación del sentimiento.

La incongruencia de esta reserva con la común necesidad humana de contacto es mantenida mediante un embotamiento de la vida emocional. La evitación de la acción en el tipo V puede entenderse a la luz de una evitación de los sentimientos y del mecanismo de aislamiento, y merecería más el nombre de aislamiento motor que la interrupción de pensamientos y el trastorno en la percepción de la gestalt por bloqueo mental. Allí donde hay alejamiento de los demás y del mundo, la acción es innecesaria e, inversamente, la evitación de la acción mantienen la evitación de la relación.
Su hipercontrol, su desvitalización y su disposición a no invertirse en ningún curso de acción o relación en particular conlleva un correspondiente tabú a la intensidad y un miedo a una destructividad potencial.

El eneatipo V usa el mecanismo de escisión como una manera que el individuo tienen de protegerse de dar una respuesta primitiva e impulsiva a su medio.
Su habilidad para separarse conceptual y analíticamente, considerando los aspectos de una situación, permite a la persona ver esa situación como algo no relacionado con las necesidades personales (lo que conduce a la restricción de las necesidades personales).

ENEATIPO VI
Proyección: atribuir a las otras personas motivos, sentimientos o pensamientos no reconocidos en uno mismo.

La proyección puede entenderse como un funcionamiento mental que pretende la autoexculpación o evitación de la culpa, siendo algo así como una válvula de escape para una culpa excesiva. Puede entenderse el origen de esa culpa en relación con el mecanismo de defensa conocido como “identificación con el agresor.

Es como si pensara para sus adentros que es prudente adoptar una actitud autoacusatoria, ya que así no entrará en problemas con la autoridad. Es típico de la autoacusación ver monstruosidad donde sólo hay naturaleza, llevamos dentro de nosotros un Ello freudiano preñado de hostilidad y destrucción. Este imaginar monstruosidad donde hay espontaneidad potencial y sabiduría organísmica, no sólo conduce a la inhibición, sino que se complica por el hecho de que esta inhibición perpetúa la situación de no conocerse, lo cual a su vez vuelve al individuo más vulnerable a su autodenigración.

ENEATIPO VII
Racionalización:
la invención de una razón para una actitud o acción cuyo motivo no es reconocido, no supone la inhibición del impulso (sino, más bien, lo contrario), implica una distracción de la atención de los “motivos reales” para las actitudes y acciones de la persona, y, haciendo que esas acciones parezcan buenas y nobles, satisface las exigencias del superego.

En la racionalización el explicador utiliza la persuasión para sortear los obstáculos para su placer. La racionalización puede considerarse, sin embargo, como un mecanismo de defensa más bien elemental que mantienen un mecanismo más complejo de Idealización.

Ante todo, está la autoidealización, que en la mente de la persona del tipo VII está ligada a al negación de la culpa y también a una actitud narcisista y a sus demandas. En relación a la figura de autoridad, en general en el tipo VII parece haber adoptado una actitud desidealizadora, implícita en su orientación no jerárquica. La actitud optimista del tipo VII y el humor alegre que es habitual en él no serían posibles si no se diera una idealización tanto del mundo en general como del las personas más significativas que hay en él. El optimismo conlleva la suspensión de la crítica y de la acusación, y la presuposición de será tanto amoroso como digno de amor su lema sería: “ yo estoy bien, tú estás bien”.

Además de la racionalización y de la idealización, podemos también mencionar la revelación del mecanismo de defensa de la sublimación: que se una reorientación de la energía instintiva hacia objetivos socialmente deseados. Lo cual implica una sustitución del propósito real de sus impulsos por imágenes, planes y la catexis de su propio ingenio (en virtud de lo cuál, además, tienden a acumular herramientas para hacer, en lugar de simplemente hacer).

ENEATIPO VIII
El sobremasculino tipo VIII se esfuerza en mantener una asertividad y una agresividad excesivas para evitar una posición de indefensión “femenina”, una indefensión que implicaría sumisión a las constricciones sociales y una renuncia a los propios impulsos.

También para compensar los sentimientos de culpa, vergüenza y falta de valor que evoca su desconsideración hacia los otros, el individuo ha puesto en marcha un proceso de negación de la culpa y de represión del superego, más que del ello. Esta rebeldía contra las inhibiciones, en una actitud de solidaridad con el perro de abajo intrapsíquico, es similar a la negación hasta el punto de que hay un rechazo de la autoridad internalizada y de sus valores.

Hablaríamos mas de “contraintroyección” ya que este eneatipo intenta hacer todo lo contrario a tragar, es decir, está dispuesto a vomitar lo que no esté de acuerdo con sus deseos.

Al igual en cuanto a la represión en este eneatipo es la capacidad de mantenerle dolor fuera de la conciencia, una condición en que la persona puede no enterarse de una fiebre alta o de una infección en el oído medio, por ejemplo. A nivel psicológico, la insensibilidad al malestar psicológico de los individuos sádicos y de mente tosca supone una relativa insensibilidad a la vergüenza y explica una aparente falta de culpa.

A esta característica “elevación del umbral del dolor”, que puede ser entendida como la base tanto de un encallecimiento como de un desistir de las expectativas de amor de los demás y un volverse contra los valores de la sociedad, podemos llamarla desensibilización.

ENEATIPO IX
El mecanismo principal es la narcotización, no sólo es una pérdida de conciencia, sino, más precisamente, un “quedarse dormido” mediante una inmersión en el trabajo en estímulos como la televisión o el leer periódicos. Esta maniobra de autodistracción viene descrita por la Gestalt como la deflexión.

La deflexión es un mecanismo neurótico utilizado para apartarse del contacto directo con otra persona. Es una manera de enfriar el contacto real, cuyo calor se evita hablando con rodeos, empleando un lenguaje excesivo, riéndose abiertamente de lo que se dice, no mirando a la persona a la que se habla, siendo abstracto más que específico, siendo educado en lugar de directo, usando un lenguaje estereotipado en vez de un lenguaje original, substituyendo emociones suaves por otras intensas, hablando sobre en lugar de hablar a, y quitando importancia a lo que uno acaba de decir. La acción no se centra, es más débil y menos afectiva.

Otro mecanismo psicológico destacado en el eneatipo IX es la confluencia, descrita como una perturbación de los límites; podría ser también considerado un mecanismo de defensa por cuanto constituye un intento de rechazar en la conciencia el hecho del propio aislamiento, la soledad y la individualidad.

LAS FIGURAS PARENTALES Y LA PAUTA INFANTIL DE CADA ENEATIPO

PUNTO UNO: EL PERFECCIONISTA
Fueron buenos niños y buenas niñas. Aprendieron a portarse bien, a ser responsables y, a ser correctos a los ojos de los demás. Recuerdan haber sido criticados duramente y a causa de ello aprendieron a controlarse a fondo con el fin de evitar cometer errores que pudieran ser detectados por los demás. Asumen que todo el mundo comparte su deseo de automejora y a veces se sienten frustrados por lo que consideran una falta de carácter moral en los demás. Consideran que fueron muy criticados o castigados en su infancia y finalmente se obsesionaron intentando ser buenos con el fin de salirse de los problemas. Parece ser una situación familiar que produce niños obedientes, pero que obliga a los niños a controlarse internalizando la voz crítica de sus padres. Muchos se vieron obligados prematuramente a asumir responsabilidades de adulto, y con frecuencia asumen el papel de padres con el fin de estabilizar a adultos inmaduros de la familia.
Ejemplo: mi padre quería ser escritor, pero en vez de esto tenía una familia, y básicamente odiaba su vida. Tenía la sensación de que se vengaba con nosotros por no haber satisfecho su sueño y se sentía atrapado con aquello a lo que tenía que conformarse. Mi madres estaba enferma la mayor parte del tiempo, y se suponía que debía cuidadr a los pequeños.
Se trataba de una casa con muchas tensiones, todo el mundo iba de puntillas para no molestar a los padres, y siempre parecía que había muchas cosas que hacer. La atmósfera era de grandes expectativas sin recompensa. La virtud se consideraba una recompensa en sí misma, y por lo tanto los perfeccionistas eran regañados por sus errores, sin que se le hiciera sentirse especiales por el sacrificio de ser buenos. El ser una persona perfecta exige mucho autosacrificio y exige un estricto control interno. Finalmente el placer de la recompensa puede ser sustituido a favor del placer del autocontrol.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia hace referencia a los diferentes mensajes de nuestros padres y de otras figuras importantes. Esos mensajes tienen un efecto profundo en el desarrollo de nuestra identidad y en la medida en que nos permitimos ser totalmente nosotros mismos. En el eneatipo I sería: “ no está bien cometer errores”.
El mensaje perdido de la infancia, que sería aquel que no se ha oído (aunque haya sido enviado) suele convertirse en el problema principal para el niño y en el núcleo de su miedo básico. Así pues, la estructura de la personalidad adulta de cada tipo hace todo lo posible para que otras personas le envíen el mensaje que nunca recibió bien. En este tipo sería: “eres bueno”
PUNTO DOS: EL QUE DA
Los dos eran niños queridos por ser agradables. Reconocían rápidamente aquellas cualidades suyas atractivas a los distintos adultos que formaban parte de sus vidas y aprendían a actuar de modo que satisficiera sus necesidades, aprendieron a mantener la corriente afectiva dirigida a ellos.
Ejemplo: mi padre era distante e inaccesible, lo que en cierto modo hacía mas emocionante el juego de conseguir su atención, puesto que ninguno de mis hermanos o hermanas lo conseguía. Me sentía como un barómetro, teniéndolo siempre controlado. Llegaba a casa, iba a su despacho, y recuerdo que dudaba en la puerta hasta que podía olfatear su humor, para saber como comportarme esa tarde. Tenía la sensación de sopesar cual de mis caracteres era apropiado para la noche, y una vez daba con el carácter que parecía adecuado, entonces me convertía en aquel que iba a complacerle.
los tipo II han desarrollado su sensibilidad por las necesidades de los demás, debido a que han de apoyar emocionalmente a sus padres, vemos otro escenario muy común.
Ejemplo: fui una niña muy servicial, que creía que mi familia era básicamente incompetente y necesitaba mucha ayuda. Así que al cuidar de mis padres les hacía lo suficientemente fuertes para cuidarme a mí. Los domingos hacia ir a mis padres a la iglesia porque consideraba que ello los hacía más fuertes, teniendo en todo momento el convencimiento de que era la favorita de Jesús en la escuela dominical por llevarlos a la fe.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien tener necesidades”.
El mensaje perdido en la infancia: “eres deseado”
PUNTO TRES: EL EJECUTOR
Los tres fueron apreciados, más que por sí mismos, por aquello que podían producir y conseguir. Finalmente aprendieron que el modo de recibir amor y ser aceptados se cifraba en el rendimiento que se veía acompañado del éxito, por lo que se convirtieron en adictos del autobombo y en proyectar una imagen que incorporará las características ideales de un papel.
Ejemplo: tuve una madre muy interesada en convertirnos en presidentes, y éramos cuatro hermanos que se llevaban pocos años. Recibí una educación de clase media, se hablaba mucho de amor, pero había poco contacto. Los logros se convirtieron en una carrera, en la que se me reconocía poco mi idiosincrasia. El modo de conseguir dicho reconocimiento consistía en ser el mejor en los recitales de piano o hacer el calendario que se elegía para el mural de mi clase, o cualquier cosa que llamara la atención de los demás. Cuando ejecutaba algo, se fijaban en mí, y me sentía alimentado por este pequeño pozo de amor. Esto se convirtió en un ciclo, cada logro se convertía en punto de referencia para otro nuevo éxito. Los logros no eran acumulativos, tenías que dar cada vez más, por lo que mi valor se cifraba en lo conseguido en el día, en tal examen, o en aquella relación.
Las características de un tipo III son más evidentes a finales de la adolescencia y en el periodo que va de los veinte a los treinta años.
Los tipo III son el prototipo ideal del grupo al que valoran. Si se han educado en una familia que tiene mucha consideración por la actuación pública, se esfuerzan en dicha área. Si la familia valora otro tipo de logros, entonces un niño tres trabajará mucho para adaptarse a esta imagen.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien tener sentimientos de identidad”.
El mensaje perdido en la infancia: “eres amado por ti mismo”
PUNTO CUATRO: EL ROMÁNTICO
El tema de fondo de la infancia es la pérdida. Los cuatro describen distintas variantes de abandono al principio de la niñez por parte de alguien importante. Con frecuencia describen un abandono literal, cuyo ejemplo más común es el divorcio, en el cuál el padre o la madre se fue. Otro tema es el de haber nacido en el seno de una familia que sufre, en la cual el niño era valorado por identificarse con la tristeza de un adulto cercano. Los cuatro que se sienten abandonados debido a que uno de los padres alternativamente aparecía y desaparecía o era, por momentos, cruel y cariñoso, describen otra situación de la infancia: el niño sentía apego por la promesa de afecto y se enojaba cuando éste se le retiraba. Ejemplo: Una magnífica bailarina, que vivió la mayor parte de su vida adulta dedicada por completo a su arte, sin involucrarse en ninguna relación.
Ejemplo: fui un bebé de incubadora, tan frágil, que a mis padres les dijeron que probablemente no sobreviviría. Creo que se distanciaron emocionalmente de mí para proteger sus sentimientos, es decir, a pesar de que no fui literalmente abandonada, la imagen me parece correcta. Luego, cuando era bebé, mi padre enfermó gravemente. Siempre pienso en mí misma como alguien con un ataúd en la sala y coronas de flores por toda la casa. Poseo una cierta atracción hacia las personas que pasan situaciones de crisis o muertes, porque en esos momentos están en mayor contacto con la naturaleza profunda de su ser y están dispuestas a ser honestas de alma.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien ser demasiado práctico ni demasiado feliz”.
El mensaje perdido en la infancia: “se te ve por lo que eres”.
PUNTO CINCO: EL OBSERVADOR
Existen dos modelos familiares que comúnmente ocasionan que los niños deseen retirarse. El primero es aquel en el que los niños se sintieron tan abandonados, que aceptaron su destino, pero aprendieron a separar los sentimientos a fin de sobrevivir. La segunda y más común es aquella en que la familia era tan físicamente entrometida, que el niño “se cerraba” emocionalmente, a fin de poder escapar.
Un relato típicamente del cinco es aquel que ha logrado ganar mucho dinero en una especialidad de negocios muy poco conocida, en la cual es el único experto en la materia. Cuenta que prefiere vivir en un sector pobre de San Francisco, debido a que los alquileres son baratos y el restaurante chino donde come todos los días queda sólo a media manzana. El segundo prototipo de la infancia lo brinda un programador de ordenadores, que le gusta trabajar por las noches, cuando no hay nadie en la oficina, excepto ocasionalmente la gente del servicio de limpieza y más de cien máquinas silenciosas.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien sentirse a gusto en el mundo”.
El mensaje perdido en la infancia: “tus necesidades no son problema” .
PUNTO SEIS: EL ABOGADO DEL DIABLO
Los seis cuentan que fueron criados por figuras de autoridad que no inspiraban confianza. La falta de confianza se centra comúnmente en los castigos o humillaciones que recibían de los padres, en particular si éstos eran imprevisibles y erráticos en su forma de tratar al niño. De vez en cuando, el seis cuenta que la familia vivía con un secreto que debía permanecer oculto. Los jóvenes seis debían predecir el comportamiento de los adultos, quienes podían explotar sin ninguna indicación clara de la trasgresión del niño. Los seis más hiperalertas dicen que a menudo eran castigados porque sus padres eran inestables emocionalmente, más que porque ellos se hubieran portado mal. Dicen que tenían que vigilar a los demás porque el trato que recibían era errático y que, si no presentían la amenaza, podrían ser sorprendidos. Los seis aprendieron a dudar, a verificar las señales de peligro, para determinar la postura de la autoridad antes de decidirse a actuar. Debido a su temor a ser heridos o avergonzados, los pequeños seis tenían que conocer las intenciones de los demás, antes de asumir su posición. Esta dirección externa del enfoque de la atención, en combinación con los sentimientos de impotencia de estos niños para actuar en defensa propia, ocasiona que se perpetúe el estilo neurótico del abogado del diablo. El denominador común es el niño que se sintió desamparado, sin un lugar seguro a dónde ir. El fondo de nivel de aprehensión con que viven los seis adultos se deriva directamente de esta sensación de estar junto a los vencidos, sin una figura sólida que les ofrezca protección.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien confiar en sí mismo”.
El mensaje perdido en la infancia: “estás seguro”.
PUNTO SIETE: EL EPICÚREO
Los siete poseen recuerdos agradables de su infancia. Sus historias guardan características de libros de cuentos infantiles: un niño en su columpio, una niña con su delantal. Generalmente no hay amargura. Aún dentro de un cuadro objetivamente desagradable, no existe casi ningún resido de odio o de reproche.
En aquellos cuadros que contienen recuerdo objetivamente desagradables, se encuentra un sabor de “yo decidí no ser así” y “ encontré cosas mejores con qué entretenerme, o sea que no me dejé hundir”. La atención se desvía hacia los recuerdos positivos. El niño que dice haber aprendido karate para salvarse, se concentra en una descripción de sus mejores competiciones. La niña que se escapó de casa a los quince años, minimiza las razones por las cuáles huyó y describe la emoción de su huida. En este caso, encontramos una desviación de la atención opuesto al de los seis: los abogados del diablo tienden a recordar lo peor y los epicúreos, al desplazarse hacia el placer y alejarse de la angustia, tienden a recordar lo mejor. Para los siete existen una gran cantidad de recuerdos positivos de la infancia, que son objetivamente reales. Tienen la tendencia a favorecer a la madre sobre el padre, pero la rebelión paranoica en contra de la autoridad masculina asume un tono suavemente antiautoritario.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien depender de alguien para nada”.
El mensaje perdido en la infancia: “estarás cuidado y atendido” .
PUNTO OCHO: EL JEFE
Los ocho sobrevivieron su infancia asumiendo una vigorosa posición personal. Sentían que su mundo era dominado por personas más grandes y más fuertes, que querían controlar sus vidas. El niño luchó en contra de las condiciones injustas y sobrevivió utilizando cualquier tipo de enfrentamiento que lograra que sus enemigos dieran marcha atrás. Las historias varían desde palizas a niños que se defendieron, hasta niños de barrios peligrosos que lograron hacerse respetar porque no lloraban, porque no demostraban debilidad y porque ganaban sus peleas. Cuando no existió abuso corporal en la familia, los ocho cuentan que fueron respetados por ser fuertes y rechazados cuando se mostraban débiles. Los ocho, por lo general, describen que en su juventud intentaron ser buenos. Dicen que inicialmente trataban de complacer a los demás, pero que éstos se aprovecharon de su inocencia y que, al mostrar su lado vulnerable, resultaron heridos. Creen haber comenzado a ofrecer resistencia en defensa propia, descubriendo rápidamente que era más divertido romper las reglas que tratar de regirse por ellas.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien ser vulnerable ni confiar en alguien”.
El mensaje perdido en la infancia: “no serás traicionado” .
PUNTO NUEVE: EL MEDIADOR
Los nueve se sintieron ignorados cuando eran niños y, como consecuencia, adoptaron el hábito de no tener en cuenta sus necesidades esenciales. Describen situaciones familiares que van desde el abandono, hasta el ser eclipsados por los hermanos o ser ignorados o atracados al defender sus propias ideas. Todos estos prototipos comparten la sensación de no haber sido escuchados en la infancia al manifestar una opinión, y el descubrimiento de que mostrar su ira directamente no lograría que su opinión fuese considerada. El deseo del mediador de mantener la paz a menudo es el resultado de haberse visto atrapado entre bandos contrarios ¿por qué tomar partido, si puedo ver el valor de la opinión de todas las partes? ¿por qué añadir la opinión propia, cuando de todas formas todos la ignorarán?. Los niños nueve se resignan al hecho de que no pueden modificar la situación familiar. Aprender a soñar despiertos, a amortiguar sus sentimientos con pequeñas comodidades físicas, a resistir hasta que alguien tome la iniciativa.
El mensaje inconsciente recibido en la infancia: “no está bien hacerse valer”.
El mensaje perdido en la infancia: “tu presencia importa”.

PRÁCTICA - DESCUBRE TU ENEATIPO

RELAJACIÓN.FANTASÍA.
Intenta sumergirte en la siguiente fantasía con la que podrás identificar tus eneatipos más predominantes.

Hace mucho tiempo existía un maravilloso espacio colmado de naturaleza, un colosal jardín de belleza inaudita creado no se sabe por quién ni cuándo y a entera disposición de todo aquel que quisiese vivir en él.

En cierta ocasión, se formó una comitiva que deseaba conocer el lugar. Nueve tribus decidieron viajar para asentarse en el paradisiaco lugar, guiados por un viejo y sabio “ conocedor” que sabía perfectamente cómo llegar a este sitio. Después de un largo camino, fatigados por el extenuante viaje pero muy felices, al fin pudieron divisar a lo lejos este bello oasis. Al llegar al jardín, el sabio asignó a cada una de las tribus tareas específicas que desarrollar, basado en su conocimiento de la condición de cada tribu, de sus capacidades y talentos naturales. De la buena ejecución de la labor de cada tribu, dependería la armonía de todo el jardín.

¿Con qué tribu te identificas?
Ahora, visualízate en ese jardín y en esas circunstancias y define: ¿qué tarea te gustaría más llevar a cabo? ¿cuál sería tu tarea “natural”, la que harías bien con mayor entusiasmo y sin demasiado esfuerzo? Veamos en qué conste cada una de ellas; al final descubrirás a qué eneatipo corresponde.

A la tribu de los seleccionadores, el sabio les encomendó podar y eliminar las malas hierbas así como purificar el agua porque tienen la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto. Son capaces de inspirar a los demás y de conducirlos hacia el bien. Vienen a reformar y mejorarlo todo; buscan perfeccionarse a sí mismos y perfeccionar el jardín para que luzca más bello y puro.

A la tribu de los compartidores se les encomendó la labor de repartir los frutos del Edén. Su trabajo es el servicio; acarrean y regalan con inmenso cariño los frutos, la sombra, el agua. Un compartidor distribuye para que toque a todos. En esta labor hay que tener gran disposición para tratar con la gente e intuir qué necesitan los otros. Su mayor recompensa es el agradecimiento de los demás.

A la tribu de los Eficientes: les corresponde el éxito del jardín. Están ahí para lograr que todo sea excelente. Los eficientes vienen a que el huerto produzca los mejores frutos de la región y que sea conocido en todos los lugares como el más productivo, eficiente y eficaz jardín. No sólo es importante trabajar sino que el trabajo produzca logros medibles y admirables por los demás.

A la tribu de los Profundos se les encomendó la labor de desvelar el misterio de las cosas; de apreciar la belleza y los significados más íntimos de la naturaleza y descubrir en ella claves universales. Vienen a encontrar la parte sutil en la apariencia. Vienen a diseñar el jardín y hacer de él una metáfora de la vida misma, que ven como una obra de arte llena de poesía y música.

A la tribu de los Conocedores o Clasificadores se les otorgó la función de estudiar y catalogar todo lo que hay en el jardín. Mantienen ante todo la actitud científica de entender, de conocer, de observar, de clasificar. Comprenden la fotosíntesis y todos los procesos. Estudian la mecanicidad y la función de los objetos. Su trabajo es muy solitario, pero lo prefieren así; de este modo, pueden ser observadores imparciales y registrar los hechos sin involucrarse con muchas personas.

A la tribu de los Responsables se les encomendó la tarea de la seguridad. Vienen a poner vallas para que no salgan los de dentro ni entren los de fuera; a respetar y hacer que se respeten las normas que se han dictado para el bienestar del jardín. Obedecen directamente al sabio, quien los apoyará para que el jardín sea un espacio de convivencia y compromiso, una gran familia.

A la tribu de los Divertidos les correspondió mantener un ambiente muy positivo y optimista, organizar la diversión encargarse del aspecto lúdico de la comunidad. La tribu de los divertidos posee talento nato para gozar y hacer gozar a otros. Con ellos se aprende a degustar los frutos, la alegría y las cosas buenas de la vida. Les encanta contar anécdotas, cuentos, chistes, historias...

A la tribu de los Fuertes se les asignó la tarea de la lucha, de la protección de los débiles, de la justicia. Son líderes poderosos y no se doblegan con facilidad. Vienen a otorgar vida y muerte. Controlan quién entre y quien no. Pueden sostener duras disputas y estar siempre en el campo de batalla. Defienden a los demás tribus y gozan luchando.

A la tribu de los Armónicos se les dio la tarea de la conciliación, de fomentar la paz y la convivencia. Vienen a disfrutar, a colgar una hamaca entre dos palmera y a transmitir reposo y tranquilidad; a mostrarnos cómo los problemas se solucionan con tiempo. Les corresponde ver las diferencias caras de un problema, ver cómo todo está relacionado y, finalmente, demostrar que siempre hay una solución para las partes en conflicto.
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Los Seleccionadores
Corresponden al eneatipo 1: el reformador, el perfeccionista. Son exigentes y de sólidos principio. Muchos se frustran por no poder ajustar la realidad a su ideal de perfección. Deben aprender a ver lo positivo en las cosas como son y a aceptar sus limitaciones.

Los Compartidores:
Eneatipo 2: el ayudador, el que da. Son personas tan entregadas a las necesidades ajenas que pueden olvidarse de las suyas. Su trabajo es observar más su interior y depender menos de los demás para su bienestar.

Los Eficientes
Eneatipo 3: el triunfador, el organizador. Muy seguros de sí mismo, orientan su vida hacia el éxito y logran cualquier cosa que se propongan. Su equilibrio implica prestar más atención a sus sentimientos profundos y menos a su imagen externa, a deslumbrar.

Los Profundos
Eneatipo 4: el individualista, el romántico. Creativos y muy sensibles, pero también insatisfechos por desear cosas que sienten que no están a su alcance. Deben aceptar esta insatisfacción y vivir el presente sin buscar compensaciones en un futuro soñado.

Los Conocedores
Eneatipo 5: el investigador, el observador. Son personas que destacan por su inteligencia. Independientes y solitarios, corren el riesgo de aislarse de los demás. Por eso es importante que aprendan a expresar sus sentimientos y a trabajar en equipo.

Los Responsables
Eneatipo 6: el leal. Son personas dignas de confianza, cautelosas y responsables. Pueden regirse en exceso por los valores externos como una coraza frente a sus propios miedos. Su trabajo es depender menos de la autoridad externa y expresarse sin miedo a las críticas de los demás.

Los Divertidos
Eneatipo 7: el entusiasta, el epicúreo. Son optimistas y espontáneos, pero su eterna búsqueda de experiencias placenteras puede hacer que eludan las dificultades. Deben aprender a disfrutar del silencio y de la reflexión para evitar el riesgo de quedarse en la superficie de las cosas.

Los Fuertes
Eneatipo 8: el desafiador, el líder. Están llenos de energía y son dominantes. Corren el riesgo de intimidar a los demás con su actitud decidida. Deben aceptar que son vulnerables y reconocer que cada cual tiene su propia verdad sin querer imponer la suya.

Los Armónicos
Eneatipo 9: el pacificador, el mediador. Se trata de personas humildes y complacientes que anhelan la paz. Deben trabajar su pasividad y su necesidad de evitar conflictos y aprender a implicarse en las situaciones de una forma más activa.

POSIBLES PATOLOGÍAS DE LOS ENEATIPOS


Eneatipo I:
trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de personalidad depresivo, trastornos alimentarios, culpabilidad paralizadora, comportamientos autodestructivos.

Eneatipo II:
trastorno de personalidad histriónica, hipocondría, somatización, trastornos alimentarios, comportamiento sexual coactivo (acoso).

Eneatipo III:
trastorno de personalidad narcisista, hipertensión, depresión (a veces anhedonia), vengativo, psicopático.

Eneatipo IV:
depresión grave, narcisista, trastorno de personalidad evasiva, crímenes pasionales, suicidio.

Eneatipo V:
esquizoide, esquizotípico y de personalidad evasiva, crisis psicóticas, disociación, depresión y suicidio.

Eneatipo VI:
trastorno paranoide, dependencia, trastorno disociativo, comportamiento pasivo-agresivo, ataques de ansiedad intensos.

Eneatipo VII:
trastorno maniaco-depresivo, elementos de personalidad histriónica, trastorno obsesivo-compulsivo, abuso de sustancias nocivas.

Eneatipo VIII:
trastorno de personalidad antisocial, comportamiento sádico, violencia física, paranoia, aislamiento social.

Eneatipo IX:
trastorno disociativo, depresión con anhedonia, negación extrema, despersonalización grave prolongada.

RESUMEN MECANISMOS DE DEFENSA

Eneatipo / Mecanismo

I / Formación Reactiva
II / Represión, emocionalización histriónica
III / Identificación, Negación
IV / Introyección, retroflexión, represión
V
/ Aislamiento
VI
/ Proyección
VII
/ Racionalización, idealización, sublimación Negrita
VIII / Negación, contraintroyección
IX
/ Narcotización, deflexión

LOS ENEATIPOS EN EL CICLO DE NECESIDADES DE LA GESTALT

Antes de la sensación y sentimiento
Eneatipo VIII (represión, narcotización)
Eneatipo IX (desensibilización, confluencia)

Antes de la toma de conciencia
Eneatipo I (formación reactiva) Antes del contacto
Eneatipo II (introyección) Eneatipo V (aislamiento)
Eneatipo IV (introyección) Eneatipo VII (racionalización, idealización,
Sublimación)

Antes de la energetización
Eneatipo VI (proyección)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
CARÁCTER Y NEUROSIS una visión integradora. Claudio Naranjo 5ª edición. Editorial la llave,
2005
EL ENEAGRAMA. Helen Palmer. Editorial los libros de la liebre de Marzo,
1996.
GESTALTERAPIA. A. Moreau. Editorial Sirio,
2005.
EL DARSE CUENTA SENTIR, IMAGINAR Y VIVENCIAR. John o. Stevens. Editorial Cuatro Vientos
1976.
LA SABIDURÍA DEL ENEAGRAMA. Don Richard Riso. Russ Hudson. Editorial Urano
1999.
EL ENEAGRAMA EN EL AMOR Y EN EL TRABAJO. Cómo comprender y facilitar las relaciones personales y laborales. Helen Palmer. Editorial Neo Person 1995.


WEBS CONSULTADAS
http://www.oshogulaab.com/GURDJIEFF/TEXTOS/ENEAGRAMA1.htm

http://www.isabelsalama.com/eneagrama.htm

Contiene varios enlaces a páginas sobre eneagrama, artículos, etc.

www.isabelsalama.com/ El%20Hueco%20Oscuro%20del%20Eneagrama.htm

http://www.mailxmail.com/curso/vida/personalidadeneagrama

http://www.personarte.com/precisiones.htm